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Queridísimo Juan Antonio,

¡ Cuanto nos duele y nos llena de tristeza que has tenido que dejarnos el 4 de enero tan repentinamente ! Ni tú, ni nosotros tuvimos tiempo de despedirnos. pero ten por seguro que seguirás viviendo en nuestros corazones y que tu sagrado fuego por la profesión médica seguirá iluminándonos el camino. Te somos infinitamente agradecidos por habernos dado el privilegio de poder compartir tu larga y profunga experiencia y excelencia no solamente en el campo de la medicina sino sobre todo en tu vocación de ser Médico, con mayúscula. La excelencia, el arte y la virtuosidad de ser médico de y para sus pacientes, teniendo su escucha y corazón siempre abiertos para los sufrimientos físicos, psíquicos y sociales de sus pacientes, teniendo su inteligencia, capacidad analítica, diagnóstica y terapeutica siempre despiertas y agudizadas, nos unían a todos en ASPROMEL. Ten por seguro, Juan Antonio, que tu ausencia nos corroborará aún más en este espíritu de ser MEDICOS. ¡ Qué el sagrado fuego para nuestra profesión-vocación no se apague nunca ! Descansa en paz querido amigo y compañero. Hasta siempre con un fuerte abrazo de tus amigos de ASPROMEL.